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  Lesiones de Impacto  
 

Traumatismos en columna

Los datos del número de lesiones de columna que se presentan por el uso de piscinas no son ampliamente difundidos. Stover & Fine (1987) estimaron que la prevalencia total de lesiones de columna en USA está cercana a 906 por millón, con una tasa anual de incidencia de alrededor de 30 nuevas lesiones de columna por millón de personas a riesgo de acuerdo a la Think First Foundation (2004), USA, el 10% de todas las lesiones de columna vertebral están relacionadas a los clavados en el agua.

En Ontario, Canadá, Tator & Edmonds (1986) reportaron que entre 1948 y 1983, los clavados constituían el 58.9% de todas las lesiones recreativas relacionadas con la espina dorsal – 60 lesiones mayores de columna cada año. En incidentes de clavados de todos los tipos, las lesiones de columna están casi exclusivamente localizadas en las vértebras cervicales (Minaire et al., 1983; Blanksby et al., 1997).

Las estadísticas tales como las citadas anteriormente por lo tanto subestiman la importancia de estas lesiones, las cuales típicamente causan cuadriplejia (parálisis que afecta todos los miembros) o, menos común, paraplejia (parálisis de ambas piernas).

En Australia, por ejemplo, los incidentes por clavados explican aproximadamente el 20% de todos los casos de cuadraplejía (Hill, 1984). El costo financiero de estas lesiones a la sociedad es alto, debido a que las personas afectadas frecuentemente son personas jóvenes saludables, típicamente hombres menores de 25 años (DeVivo & Sekar, 1997).

Factores contribuyentes a traumatismos de columnas

  • Los datos provenientes de USA sugieren que los clavados en la parte de mayor pendiente del fondo de una piscina o en aguas poco profundas son la causa más común de lesiones de columna en piscinas.
  • El clavar o saltar desde árboles, balcones, puentes, y otras estructuras es particularmente peligroso, como lo son los clavados especiales tales como el clavado del cisne o de la golondrina, debido a que los brazos no están extendidos por encima de la cabeza sino que están a los lados del cuerpo (Steinbruck & Paeslack, 1980).
  • La familiaridad con la piscina puede no ser necesariamente factor de protección; en un estudio de ??frica del Sur (Mennen, 1981), se observó que las lesiones típicas de clavados fueron en cuerpos de aguas conocidas por los individuos.
  • Los clavadistas inexpertos o poco diestros requieren profundidades mayores para clavados seguros. Las velocidades alcanzadas en clavados comunes son tales que la visión del fondo, aún en aguas transparentes, proporciona un tiempo inadecuado de desaceleración (Yanai et al., 1996).
  • La mayoría de las lesiones por clavados se presentan en aguas poco profundas (1.5 m o menos) y muy pocas en aguas muy poco profundas (i.e., menores de 0.6 m), donde el peligro puede ser más obvio (Gabrielsen, 1988; Branche et al., 1991). En una muestra de 341 personas con lesiones de columna resultantes de incidentes en piscinas, cerca de la mitad de las lesiones se presentaron cuando los individuos se clavaron en aguas de menos de 1.2 m (DeVivo & Sekar, 1997).
  • El consumo de alcohol puede contribuir significativamente a la lesión, por disminución de las facultades mentales y por un juicio muy pobre (Howland et al., 1996; Blanksby et al., 1997). Las mujeres jóvenes parecen ser menos vulnerables a experimentar lesiones de columna; en el estudio de DeVivo & Sekar (1997), el 86% de las 341 personas con lesiones de columna resultantes de incidentes en piscinas fueron hombres, con un promedio de edad de 24 años.
  • La falta de una señal también puede ser un factor contribuyente. En el mismo estudio, casi todas las lesiones (87%) ocurrieron en piscinas privadas/residenciales; los indicadores o marcas de profundidad no estaban presentes en el 75% de los casos, y no había señales de advertencia en el 87% de los casos (DeVivo & Sekar, 1997).
  • Una proporción de lesiones de médula ha conducido a la muerte por ahogamiento. Si bien los datos en esta área escasean, no parece ser algo común (ver, por ejemplo, EEA/WHO, 1999). El acto del rescate pro ahogamiento puede exacerbar el trauma de médula espinal luego del impacto inicial (Mennen, 1981; Blanksby et al., 1997) debido a los movimientos de la médula durante el procedimiento de rescate.

Traumatismos cerebrales y de cabeza

El impacto en el cráneo y las lesiones en la cabeza, incluyendo abrasiones del cuero cabelludo, faciales y fracturas, han sido asociadas con piscinas y ambientes similares y pueden dar como resultado una discapacidad neurológica permanente, como también desfiguraciones. Los factores contribuyentes y las acciones preventivas y de manejo son similares a aquellas para lesiones de columna y para miembros y lesiones por impactos menores.

Traumatismo de columna: Principales factores contribuyentes y acciones preventivas y de manejo

FACTORES CONTRIBUYENTES

  1. Clavados en piscinas poco profundas o en el extremo poco profundo de las piscinas
  2. Clavados en piscinas de profundidad desconocida
  3. Clavados incorrectos
  4. Saltos o clavados al agua desde árboles/balcones/otras estructuras
  5. Pobre visibilidad subacuática
  6. Consumo de alcohol
  7. Falta de supervisión
  8. Falta de señalización

ACCIONES PREVENTIVAS Y DE MANEJO

  1. Supervisión por parte de socorristas
  2. Conciencia pública general (usuarios) de los peligros de la profundidad y de comportamientos seguros
  3. Educación temprana en los peligros de los clavados e instrucción segura en comportamientos/clavados
  4. Restricción en la provisión de alcohol o supervisión donde sea probable el consumo de alcohol
  5. Pictogramas y marcas de profundidad en los bordes o andenes de la piscina
  6. Acceso a servicios de emergencia


 
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