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  ¡Recuerde!  
     
    Los niños se ahogan en silencio, solo bastan unos segundos  
   
   

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  Texto para Plenaria del Senado  
 

TEXTO  PARA  PLENARIA  DEL   SENADO
Junio 19 del 2008

Por: María del Pilar Molina Muñoz

 

Respetados:
Dra. Nancy Patricia Gutiérrez
Presidente del Senado
Senadores  y  Representantes:

 

El pasado 11 de junio,  cumplimos dos años de haber  perdido a nuestro pequeño Santiaguito,  de 4 años,  ahogado en una piscina de un condominio de Neiva,  por falta de un cerramiento.

Cerramiento que solicitamos a la asamblea general  3 meses antes,  y que fue desatendido  alegando razones estéticas,  gastos innecesarios  y la falta de una ley  que obligara a esto.

Luego de perder allí a nuestro hijo,   por una caída accidental que nadie  pudo entender,  pasaron  pocas semanas para que  apareciera el mencionado cerramiento,  aprobado  por unanimidad,  pero  ya tarde para nuestro Santiago.

No se imaginan el dolor infinito  que representa perder un hijo.  Es algo que el común de personas como ustedes que son padres no quiere siquiera imaginar.   Y más doloroso aun,  de una forma tan  absurda,  que produce una sensación de impotencia,  que oprime el alma y el corazón  hasta la última lagrima,   pero esa última lagrima,  aunque pase el tiempo,   no deja de derramarse nunca.

A partir de ahí,  decidí  que no iba a permitir que se sucedieran más casos similares,  y  que trabajaría  hasta el cansancio  para  conseguir esa ley  que no pudo  evitar la muerte de mi hijo.

Pocas semanas después  empecé  a enviar cartas a condominios,  constructoras,  facultades de arquitectura,  medios de comunicación,   la Sociedad Colombiana de Pediatría,  personas del gobierno nacional,    pidiendo  que por favor  revisaran  las medidas de seguridad en piscinas,  que   cada día se construyen   más  y más  en unidades habitacionales ,  clubes,   y hasta colegios de todo el país,  convirtiéndose   en el centro de atracción  y requisito indispensable.

De  igual  manera,  que revisaran  las estadísticas,  con  cifras  altísimas,  que reposaban  silenciosas  en los archivos del DANE,   y que nunca habían despertado el interés de alguien.

Fue así como empezamos.   Un día de agosto del 2006,  reunidos aquí,  en  el Congreso de la Republica,   con  los representantes Karime Mota,  y Carlos Motoa,  al igual que  la Dra. Olga Baquero,  de la Sociedad  Colombiana de Pediatría,  para empezar a darle forma al articulado,  y proyecto de ley  que se radico el 13 de  septiembre  del mismo año.

4 meses  antes del evento del Hotel  Hilton.

Desde entonces  ha sido un trabajo  arduo  pero continuamente motivado por Santiago  y por los muchos, que como el,  han dejado y  seguido dejando su preciosa vida en una piscina sin seguridad.

Un  trabajo en equipo  donde  nos hemos dirigido a distintos frentes,  buscando  perfeccionarlo  en  pro de la seguridad de los  todos los niños,   para que el contacto con el agua sea y siga siendo un estímulo positivo en el  crecimiento,  desarrollo  y recreación al lado de sus familias.

Para que  los niños,  solo  se dediquen  a disfrutar su infancia  y aprender,   confiados en que nosotros los adultos,  les ofrecemos un ambiente   seguro  y feliz , para preservar su salud y su vida;    porque   ellos son  nuestra prioridad y nuestra responsabilidad.

Sin ningún reparo,  sin priorizar ningún interés  económico, político,  ni estético.

Dejando a un lado vanidades y mezquindades,    rencores o culpas,  porque si hay  algo  de  lo que somos  culpables  es de cerrar los  ojos a los riesgos  y creernos  invulnerables.

Queremos ser el despertar en la conciencia de todos,  hacia la seguridad infantil y que esa conciencia no llegue cuando la tragedia toque sus puertas.  Es mejor aprender de  la dura experiencia de los demás.  Porque  una vez pasa,  ya no hay segunda oportunidad.

Los accidentes infantiles no  son  “La voluntad de Dios”.  Son prevenibles,  y por lo tanto evitables.   Y es hora de que abramos los ojos,  el pensamiento y el corazón a las medidas de seguridad.

Esta Ley,  es solo el primer paso de un largo camino  que empezamos a recorrer,  y en el que esperamos cada día se nos unan más y más personas,  convencidas  de que es un compromiso de todos,  especialmente de ustedes respetados Padres de la Patria,  que tienen en sus manos el poder  de  decidir las leyes que nos rigen,  y  que  como  seres humanos, padres  y miembros de una familia  nos apoyen  en la causa por la seguridad de los niños,  DE NUESTROS  NIÑOS.

Quiero  cerrar  con un texto que fue y ha sido mi motivación.

Me lo envió en esos días terribles luego de perder a Santi,  José Divizia,  un padre del grupo Renacer de Argentina.  Y dice:

Comienza una nueva etapa.
Fundar sobre el dolor los cimientos de un conocimiento nuevo.
Aprender  a mirar distinto,  a valorar distinto,  a entender distinto.
Ese es el testamento que nuestros hijos nos dejan. 

Vinieron a transformar nuestras vidas,  para transformarnos a nosotros;  su partida deja dolor,  pero tiene un mensaje,  hay que atreverse…….  y por amor a ellos,  tener la osadía de seguir viviendo sobre bases nuevas,  con la esperanza que  todo tiene un sentido y que al final todo resultará  para nuestro bien.

Nuestro significa para todos,  no solo mi familia,  también  mi Pueblo, y mi Nación.”

Gracias  Santi,  hijo mío,  por ser  mi inspiración.

MUCHAS  GRACIAS,
MARIA DEL PILAR MOLINA MUÑOZ
FUNDACION SANTI  RIVERA
www.fundacionsantirivera.org

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